ARUBA; UNA ISLA FELIZ

 

Cuando uno disfruta de los alegres colores de las casas y edificios, la brisa abrazadora y tibia, y el sol radiante en un cielo azul más de 300 días al año, puede confundir la capital de la isla, Oranjestad, con una vieja en Ámsterdam un día de verano.

Aruba está muy cerca de la costa de Venezuela. La Isla fue colonizada por el español Alonso de Ojeda en 1499, aunque fueron los holandeses quienes la han habitado durante dos siglos. En 1983 le concedieron su propio estatuto, pero como parte de las Antillas Holandesas, vive con furor de súbdito fiel todos los acontecimientos de la Casa Real de Orange que reina en Holanda.

Esta pequeña isla en pleno corazón del mar Caribe, sorprende por sus maravillosas playas, su naturaleza desbordante, sus poblaciones pintorescas, sus lujosas tiendas, sus mercados populares y la calidez que hace de éste paraíso tropical, un lugar de fiesta todos los días del año. Conocida como la “Isla feliz” que es el lema de la Oficina de Turismo y que se lee en cada factura y placa vehicular, Aruba es el lugar ideal para los que buscan un destino exótico, enmarcado en la mejor infraestructura turística y hotelera en el mar Caribe.

La geografía rocosa y semidesértica de la isla, hiso que los lugareños explotaran sabiamente el turismo y lo hayan convertido en el primer lugar de la economía local. Cuevas llenas de historia, arte de los pueblos indígenas que la habitaron, minas de oro abandonadas, antiguas viviendas, conocidas como cunucus, en Ayo y Casibari, y espectaculares manantiales naturales, como el Hoffe Fontein, que brota desde el interior de la tierra y que dicen los arubianos, es un regalo de los antepasados.

Como en casi todas las islas caribeñas, en Aruba hay una mixtura de costumbres europeas, africanas e isleñas, donde el catolicismo y el protestantismo conviven en armonía y sincretismo con las costumbres santeras de la región que le rinde un culto divino a los muertos.

Símbolos y sorpresas por descubrir

Cuando uno decide ir a Aruba, se prepara para vivir unos intensos días de playa y sabe que se va a encontrar con una de las imágenes más famosas de la isla: El puente natural de roca maciza de coral, esculpido finamente por las olas del Atlántico. En la parte norte de la isla, se levanta majestuoso a 8 metros de altura sobre el nivel del mar y tiene una longitud de 30 metros.

En cualquier parte de la isla, uno se maravilla con otro de los símbolos de los arubianos; el árbol del dividivi, que sin importar dónde esté uno, siempre tienen una inclinación en dirección oeste, debido a los vientos que soplan en la isla.

Playas para todos

Si el motivo del viaje es disfrutar de playas de arena blanca y aguas color turquesa, Aruba es el mejor lugar para ello. Hay playas para todos los gustos: para la familia, románticas para parejas, para bucear para los más extremos y los ecoturistas. Ofrece más de 10 kilómetros de arenales a los que se puede llegar en carro alquilado, taxi o en el competente servicio de buses que atraviesan la Isla en horarios regulares.

Durante sus días en Aruba, lo mejor es visitar varias playas distintas cada día, pues todas tienen aspectos distintos y si tiene los pulmones y el entrenamiento necesario, recuerde que está en una de las islas con mayor diversidad marina para bucear o caretiar.

Incluso puede tomar un tour en bote submarino donde podrá disfrutar cómodamente del paisaje subacuático y observar restos de antiguos barcos hundidos en cristalinas aguas.

Un comercio fascinante

Debido a la influencia comercial holandesa, la isla es un paraíso para las compras a precios increíbles, pues sus artículos están exentos de impuestos. Las grandes marcas y firmas de diseñadores internacionales, se codean con los mercados locales donde se pueden conseguir artesanías de gran belleza.

Ya al final de un día de sol y playa, puede disfrutar de una cena a orillas del mar mientras se contempla un impresionante atardecer como un preludio del vibrante ambiente nocturno de la isla.

Las noches inician con una breve jornada de casinos para luego hacer un tour por los locales y bares de la isla o, embarcarse en un crucero con fiesta a bordo en un ambiente fiestero en uno de los lugares más seguros del mundo con una baja tasa de criminalidad.

¿Qué tal columpiarse en sogas a la luz de la luna y bañarse luego en el mar? Es una actividad de moda entre los turistas actuales de la isla. Pero si estas emociones nocturnas no le atraen, puede practicar algún deporte: golf, navegación, pesca o paseos a caballo en la playa, están a la orden del día.

 

Los hoteles ofrecen múltiples actividades diarias y espectáculos nocturnos. Todos tienen spa´s donde disfrutar de un baño de lodo, hidroterapia o un masaje al aire libre mientras oye el ruido de las olas del mar. Aruba ofrece posibilidades para todos, ¿no quiere descubrir la Isla feliz?